
Hace 20 años llegué a España con muchos sueños, ideas, con muchos escenarios planteados, bajo enfoques óptimos y realistas.
Pisé tierra española un mes de febrero, desorientado internamente pero con ánimos de vivir una nueva experiencia, en los inicios de la diáspora venezolana, escapar del agobio de una tierra de nadie y de mis delirios de persecución, en busca de vivencias serenas y con la fuerza y coraje que supone ser un inmigrante... La teoría me la sabia, mi padre un inmigrante italiano (toscano) de los tiempos de la post guerra, obligado a embarcar en el Puerto de Génova, sin tener mayor información salvo la contada por sus padres... ¿Se repitió la historia?, no lo sé, eran otros tiempos, sin embargo, sé que fue feliz allá, lejos, a unos ocho mil km de distancia de su terruño natal; pero de las adversidades cosecho un gran coraje unido con fuerza para dejar en la tierra su legado, su enseñanza y sus valores.
Quizá hoy, motivado por muchas razones, estoy viviendo una historia similar. He comprendido las lágrimas de mi padre cuando a escondidas lloraba, he comprendido la necesidad de tener a la familia cerca en los momentos adversos; en aquel tiempo un telegrama significaba la calma y el alivio a la nostalgia, hoy por hoy una videollamada me transmiten la fuerza necesaria para soportar la dulce nostalgia de mi tierra nativa, de los míos a seguir adelante en mi país inventado.
En mi historia de vida le he dado mucha importancia al valor familiar y a la amistad. Pues en la distancia, los amigos se convierten en familia, en las buenas, en las malas, en las risas y tristezas están ellos... esos seres estupendos con quienes nos topamos en el camino, aprendemos a distinguir quienes son sinceros, quienes no, quienes son pasajeros y quienes son para siempre... allí la diferencia.
Compre un billete Caracas-Madrid... No sabia lo que venía, lo cierto es que no me puedo quejar, como viandante fui a parar a varios sitios, todos ellos con un encanto especial, pero me atrapo mi acontecimiento fantástico en Les Valls, lugar de frutales cítricos y donde mi ESPACIO Y TIEMPO transcurre ahora junto a mi pareja, mi hija y nuestra compañera de viaje Tana Qüiberg (nuestra perrita) !
Mapa:

Muy bonitas las vistas de Roraima con la gran sabana. Cualquier día de estos me doy una vuelta por ahí. Ahora falta que nos escribas algo, ¿eh?
ResponderEliminarUn abrazo
Has tardado un poco, pero la espera merecía la pena. Espero que esta nueva etapa te traiga alegrías inesperadas y, sobre todo, algo de tranquilidad a tus ansiedades. Aquí tendrás siempre ESPACIO Y TIEMPO por que te lo has ganado con tu bondad y tus constantes detalles.
ResponderEliminarPero sigue escribiendo, ¿eh?
Un abrazo enorme.
Quiza basto una mirada en una noche de diciembre para sentir una bocanada de aire fresco. Complicidad y sentimientos. Para un caminante, para un valiente, para alguien especial que ya forma parte del rincon de las xanas.
ResponderEliminarUn beso eterno
Entre la espesa nebulina de mis pensamientos, rescato,sin dudar ni un segundo,la poderosa fuerza de tu palabra y tu sonrisa. Comienza aquí algo insustituible, la conexión de dos mundos familiares y cercanos en el espacio y en el tiempo. Doy gracias por tu venida y por las cosas mágicas que has dejado en mis retinas y en las de aquellos a quien tanto quiero. Querido viandante, que el camino nos guarde mil y una encrucijadas a resolver. Buenas noches.
ResponderEliminarGracias!!!!...
ResponderEliminarNo encuentro palabras que no sepas. Me quedo con la franqueza y la valentía para afrontar el destino. Al futuro le pido espacio y tiempo para compartir todo lo que hemos dejado a medias: viajes, disco, cocinar,y por supuesto seguir creciendo juntos. tqm
ResponderEliminarQue importa el destino si lo bonito es disfrutar del camino. Besitos
ResponderEliminarA veces tenemos que estar donde no queremos, el camino de vez en cuando se hace duro y cuesta arriba, no cabe duda que aprendemos...algo nos queda de todo ese recorrido, pero lo que sé y deseo es estar en un lugar en particular, el sitio donde solo yo siento que deseo estar... seguiré disfrutando del camino, sobre todo el de ida.
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